martes, 8 de junio de 2010

Aún no lo supero, pero...

Ok. Lo admito, sigo en el viaje de "la relación que ya no es, ni será", pero a pesar de eso me siento viva.

Creo que estar vivo va más allá de que todo te salga bien o de que seas feliz. Estar vivo es sentir, vibrar con las emociones, levantarse cada día y pensar "ok, estoy triste pero hay muchas cosas por hacer, aún".

Estos días no han sido nada fáciles para mí. He tenido que tomar decisiones. Todavía no supero la relación que tenía, y creo que me tardaré varios meses en poder hacerlo. Lo extraordinario del asunto es que aparentemente tendría muchos motivos para deprimirme, pero en realidad no me siento taaaan mal.

Tengo ganas de vivir, explorar, conocer, disfrutar, llorar, enojarme, querer, amar, descubrir, crear, equivocarme, sufrir (sólo lo necesario), luchar, aprender, trabajar, viajar, salir... y muchas cosas más.

Ahora en este momento quiero sentir mi dolor, porque sólo así podré superarlo. Necesito enfrentarlo y no huir de él. No necesito un placebo que me haga creer que todo está bien cuando en realidad hay cosas que están mal.

Justo cuando reinicié este blog dije que comenzaba mi etapa de autodescubrimiento y me da gusto que así ha sido, pese a que en el trayecto ocurrieron cosas que no esperaba o que no estaba lista para afrontar.

No me interesa mostrarme hacia el mundo como una persona fuerte e inquebrantable. Más bien quiero que la gente vea que soy un ser humano, imperfecto, con momentos de debilidad, y que lucho por encontrarme a mí misma.

Ahora pienso en esa necesidad de sentirnos "especiales". La verdad es que he llegado a descubrir que no existe tal cosa. No soy especial, pero tampoco soy cualquier individuo "x".

Incluso me gustaría dedicarle todo un post a esas personas que han transitado por mi vida y que pienso que tienen algo que hace que este mundo sea diferente.

Por hoy quiero hablar de otras cosas.

Éstos días he disfrutado mucho de ver a mis amigas (ja, así es porque amigos no tengo). Platicar con ellas ha sido reconfortable.

Estoy en una etapa de querer salir del caparazón.

Ha llegado el punto en el que realmente quiero cambiar ciertos aspectos de mí que no me hacen feliz. Mi vida estaba tomando un rumbo que me iba a llevar directo al hoyo.

Ya no quiero eso. Lo admito, me gusta(ba) sufrir, me gusta(ba) sentir que hay una nubecita negra sobre mí todo el tiempo y que mi vida apesta(ba). Pero NO MÁS.

Eso de andar con temor por la vida no es VIDA. Y sí, sentir miedo es normal, pero siempre hay que dejarlo ir, más no traerlo incrustado como garrapata y dejar que eso determine tu vida.

Ja, y pensando en eso hoy tuve una experiencia muy gratificante.

Bajé del Metrobús estacion Sonora. Me dirijía hacia mi terapia. Estaba lloviendo, leve pero tupido. Como está un poco lejos de Insurgentes, más bien está por el Metro Chapultepec, decidí tomar la ECOBICI.

Los asientos estaban mojados. Aún así yo quería tomar la bici. Pasé mi tarjeta y me marcó una bici que no estaba funcionando. Tuve que esperar unos minutos y vovler a pasar la tarjeta para que saliera una bici "buena".

La tomé, me trepé y me adentré a la Condesa.

Fue una sensación agradable ir en la bicicleta bajo la lluvia. Me sentí libre. Siempre me ha molestado mojarme, porque suelo enfermarme. Esta vez estaba disfrutando la lluvia. No me importó mojarme un poco.

Justo este tipo de cosas tan sencillas que a veces vivimos son las que nos dan buenos momentos para disfrutar.

La lluvia es algo tan natural que está bien mojarnos de vez en cuando. Sentir cada gota que se desplaza sobre nuestros cuerpos.

Reír bajo la lluvia cuando vas en la bici y ver el tráfico de los carros mientras tú avanzas con libertad, no tiene precio.

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