miércoles, 7 de julio de 2010

Una semana muy inesperada...

Comencé a escribir algo, pero me pareció demasiado enredado y que me estaba desviando de lo que quería escribir.

Hace una semana, me dio un poco de ansiedad, sobre todo porque las cosas no eran nada claras.

Después de enfrentar (una vez más) esa sensación de no tener el control, pude ver algo que no había visto antes: mi vida ha tenido muchas situaciones inesperadas y justo eso es lo que le da el toque especial.

Durante un buen tiempo me sentí aburrida de mi vida, sentía que no pasaba nada interesante. Más bien yo estaba en una etapa muy apática que no me dejaba ver que al contrario, siempre pasan cosas.

A lo mejor no siempre son buenas, pero justo eso es lo que le da ese saborcito.

Describrí que en realidad soy una persona muy apasionada por las cosas, pero curiosamente en el último año (tal vez un poco más) perdí eso. Ya nada me emocionaba demasiado.

No quiero que eso vuelva a pasar, y creo que justo lo que me ayudó a percatarme de ello es darme cuenta de que dejar que pase lo inesperado ayuda a enfrentar ciertas situaciones de las cuales se puede sacar mucho provecho.

Ja, de hecho han sucedido una serie de hechos totalmente inesperados desde mediados de abril. Antes de eso yo creía tener todo bajo control, y sí lo tenía de cierta forma bajo control. Me había acostumbrado a un ritmo de vida que me tenía en una zona de confort, aunque no fuera lo mejor para mí.

En el momento en que le doy el pase a lo inesperado fue como si me hubieran noqueado y no sabía ni por dónde empezar. Es una sensación tan horrible, pero tan alentadora al mismo tiempo.

Puede que haya días que no tenga la menor idea de qué sigue o qué haré... pero creo que eso cada vez me da menos temor, y no porque sienta que lo peor ya pasó, sino porque si te toca vivir una mala experiencia sólo te queda VIVIRLA.

Justo en esta semana me pasó algo inesperado. Para empezar, entré a trabajar a un lugar. Eso fue el primer evento inesperado.

Ahora estoy ahí... no sé qué pasará. Lo que sí puedo decir es que es muy diferente a donde estaba trabajando antes y hasta eso me pareció inesperado.

También fue muy inesperado conocer a alguien y pasármela muy bien.

Justo con ese tipo de cosas aprendí a disfrutar los momentos.

La vida está contruída por momentos.

Tuve mi momento de dolor, que duró varias semanas. Pensé que iba a ser eterno. Cuando me tocó vivirlo realmente lo VIVÍ. Y ahora que ya está quedando cada vez más atrás, me doy cuenta que así tenía que ser.

Lloré muchas veces, lo padecí, pero ahora ya no me siento mal por eso, y si lloro es por otras cosas que nada tienen que ver con esa experiencia.

Seguro seguirán pasando muchas cosas inesperadas y a mi sólo me queda vivirlas.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

¿A quién conociste (aggg no sirve el signo de interrogación que cierra!!)

Viri-Landia dijo...

Hay que vernos para platicar... de eso y de paso aprovechar para ver los pendientes gepdianos.