viernes, 9 de abril de 2010

Lecciones con malos tragos...

La semana pasada, en plena Semana Santa, tuve muuuchas reflexiones que hacer.

Para empezar me la pasé muy mal. Seguramente para muchos fue un tiempo de relax porque se pudieron dar unas mini-vacaciones, pero para mi fue casi infernal.

Creo que todas esas cuestiones religiosas, llámese día de San Judas, Semana Santa día de la Virgen, a veces llegan a tener efectos negativos... hablando energéticamente.

El caso es que tuve un periodo de muhca duda con respecto a mí.

Todo iba marchando muy bien con las terapias hasta que en la del martes de la última semana de marzo hablé básicamente sobre las cuestiones laborales, cosa que genera mucho estrés físico y mental.

A estas alturas no sé hacia dónde voy, a veces me siento totalmente estancada y confieso que me da miedo lo que vaya a pasar con mi vida, porque a estas alturas no sé nada.

Lo que fue jueves y viernes santo, hasta deprimida me sentí. Dentro de mí había un gran vacío, o más bien sólo habitaban los miedos infundados. Me sentí sola. Sola sin saber qué decisión tomar con respecto a mí.

Medité, pensé las cosas, busqué posibles soluciones. Por lo menos quería saber con qué empezar.

Tomé la decisión de que prolongaría mi estadía en el café donde entré a trabajar a finales de enero.

Lo decidí así porque por cuestiones ajenas a mí, no pude ir a trabajar los últimos dos días que en teoría iba a ir. Inicialmente mi plan era meserear hasta el miércoles 31 de marzo. Sólo voy miércoles y viernes.

El último viernes y miércoles del mes no fui. Creo que me quedé con una sensación de que algo estaba inconcluso.

Entonces hablé con la gerente y le comenté que tal vez estaría unas semanas más, ya que ella me había preguntado si me quería tomar más tiempo.

El lunes de esta semana hablé con ella. Me dijo que no sabía si podía regresar porque los dueños ya habían contactado a otra persona (que ni se había presentado) y que además un cliente asiduo se había quedajo de mi.

Ante esa respuesta yo pensé que entonces lo mejor era dejar así las cosas. Digo, no moría por regresar a trabajar, sólo quería prolongar los días porque necesitaba un poco de cash.

Ella me dijo que hablaría con los dueños y que me avisaba. Ya no supe nada y hasta empecé a hacer planes para el miércoles.

El martes me habló y dijo que los dueños no tenían problema alguno porque yo regresara. Entonces quedamos en que iba a retomar mis días: miércoles y viernes. Otra vez esa misma rutina.

El miércoles me preparé y fui al café, como acostumbraba. Llegué y volví a ese lugar en el que no me siento cómoda, no me hallo y además no me satisface (económica ni emocionalemente).

Creo que fue en ese momento en el que regresé cuando me di cuenta de algo: No quiero estar ahí y no tengo por qué hacerlo.

Realmente cuando estoy ahí siento una gran pesadez sobre mi. Y no es por meserear en sí, antes ya lo había hecho y me gustaba mucho. Me parece que es una actividad que te puede sacar de muchos apuros y hasta te puedes divertir.

Simplemente siento que lo que quiera que sea que estoy buscando, no lo encontraré ahí. Creo que he podido aprender lo que necesitaba, ahora me puedo marchar.

Y sí, aprendí cosas, recordé lo que era ser mesero, aprendí que hay que ser muy tolerantes con las personas a pesar de toparte con individuos que crean que son de oro.

Aprendí que puedo dejar el trabajo de mesera en el momento que quiera, porque en alguna ocasión pensé que si entraba a algo así estaría atada y no podría safarme tan fácilmente.

Aprendí que no conozco a fondo a las personas con las que trabajo. Y sí, podemos tener un ambiente armónico, pero en realidad no los conozco tanto y tal vez hay cosas que debería reservarme.

Aprendí que puedo estar ahí, cumplir con mi trabajo y hacerlo bien.

Tal vez aprendí más cosas de las que escribo ahora.

Pero lo más importante es que me di cuenta que no tengo la necesidad de estar ahí y que tal vez lo único que necesitaba es poder cerrar ese ciclo, de forma adecuada, ya que no lo pude hacer antes.

Ahora que ya di ese paso, de reconocer esa situación, espero continuar dando pasos y que pueda tener la paciencia suficiente para saber esperar el momento en que se presente la oportunidad que necesito para retomar mi vida y superar esta etapa de ausentismo.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Viri.. lo importante es empezar a andar por el camino que elijas.. cuanto antes mejor. De recibir x cantidad de $ en un lugar que no te gusta (como el café) a recibir esa misma x cantidad en un lugar que te interese... apuesta a futuro.

TODO SALE.

No dudes que harás lo que deseas y que lo harás bien... pero si dejas de creerlo tienes la batalla perdida.

Viri-Landia dijo...

Gracias por tus comentarios... en verdad los aprecio.