Ya han pasado varias semanas desde mi último post y en todo este tiempo sucedieron muchas cosas, o más bien cosas importantes.
De una manera imprevista obtuve un trabajo. Sí, eso por lo que tanto chillaba llegó, pero no es bien querido. En las últimas semanas estaba tan ansiosa de conseguir un trabajo -el que fuera- que poco me importaron otros factores.
Y mis peticiones fueron cumplidas. Fue así como ¿quieres un trabajo, como sea, el que sea? Pues tome esto. Obvio ni siquiera tengo justificación para quejarme porque en estos días hasta es valioso tener trabajo.
No me puedo quejar, tiene aspectos positivos, pero... simplemente no me siento a gusto. Pues sí, soy exigente y todavía me doy el lujo de ponerme mis moños, pero pues ni modo que me conforme con lo que sea, ¿verdad?
El principal aspecto negativo es que no me gusta lo que hago, no me llama, no me emociona, no me satisface. Y ya con eso tengo suficiente. Es una razón de mucho peso.
La verdad, cuando me lo ofrecieron y lo acepté, estaba en otro momento; ni siquiera tenía definidas mis expectativas. Nada más estaba esperando a ver qué pasaba.
Pero ahora ya puedo definir mejor lo que busco en un trabajo. Ni siquiera soy tan exigente como para quedarme a esperar el dream job. Eso ni siquera creo que exista.
Simplemente quiero estar en un lugar donde haga algo que me guste, que me paguen decente por hacerlo y que cada vez que tenga que ir a trabajar -además de la común pesadez por levantarse temprano- sienta una gran emoción por las labores del día.
¿En dónde puedo encontrar eso? No lo sé aún, pero sigo buscando opciones porque no me puedo conformar con lo que ahora es parte de mi presente. Tengo que continuar con una intensa búsqueda para llegar al lugar que me haga sentir cómoda y que me diga: por esto valió la pena todo.
Me preocupan estos problemas de insatisfacción. ¿Cómo es posible que no le encuentre gusto a las cosas que hago?
Pero no siempre ha sido así. Recuerdo que hace tiempo, en trabajos anteriores, me sentía muy feliz por lo que hacía.
Ahora todo lo hago con cierta indiferencia y no está bien. Lo peor es que estando ahí siento como si todo lo que he aprendido en otros lugares no valiera nada, no me sirviera de nada. Estoy como desde CERO.
Trato de adaptarme a su forma de trabajo. Sé que lo tengo que hacer mientras esté ahí. Eso no me preocupa. Actúo acatándome a sus reglas. Cedo. Pero a veces siento que no podré hacerlo por mucho tiempo. No quiero que me corran, pero tampoco quiero quedarme más de lo debido.
Pensar en qué es "más de lo debido" es algo que ahora no comprendo. No estoy en posición de poner fechas, pero supongo que en algún momento recibes como una especie de señal que te dice "éste es el momento".
Pero la preocupación latente es: sé que no estoy atada a ese trabajo, pero... ¿y si al final es mi mejor opción? Definitivamente no quiero que así sea y no deseo "tener" que quedarme ahí porque no hubo de otra.
Como siempre, esperaré a ver qué sucede con el tiempo...
No hay comentarios:
Publicar un comentario