lunes, 18 de octubre de 2010

Crónica de una cobertura accidentada (post muy largo)

Ésta es la tercera ocasión que me toca hacer una cobertura de tiempo completo para un festival. La primera vez fue hace un año en el Vive Latino (donde hasta pude andar de grouipe y tomarme una foto con Fabrizio Moretti). La segunda fue en la edición 2010 del mismo festival.

Ahora, me convocaron para el Corona Capital. Sí, en efecto, suena muy bien desde fuera, pero ¿qué hubo detrás de todo esto?

Para empezar, me tuve que levantar a las 7 de la mañana porque nos citaron a las 9. Llegué con una amiga al supuesto acceso y después de estar un rato ahí sin ver algún rostro familiar, nos enteramos que ésa no era la puerta.

Moverse de un acceso a otro en las inmediaciones del Foro Sol no es cosa sencilla. Las distancias son kilométricas. Así que tuvimos que caminar como 12 km para llegar al lugar indicado.

Y en efecto, ahí esta el resto del equipo (entre redactores y fotógrafos). Bueno, finalmente tuvimos que esperar otro rato y terminamos entrando al recinto por ahí de las 10 y algo.

Siguiente paso: Ubicar nuestra área de trabajo. Y cuando me acuerdo de esto me muero de risa porque a los que montaron las casas de campaña (o no sé de dónde vino esta idea) se les ocurrió que nos iba bien un espacio de 3x3 y sin aire acondicionado. Ja, en el equipo éramos al menos 30 personas.

Cabe destacar que los rayos del sol eran muy intensos y el calor iba en aumento. Y nosotros sin una oficina decente con nuestras chivas tiradas en el piso en espera de que alguien nos pusiera un lugar adecuado.

En ese inter de incertudumbre, mi amiga y yo fuimos al baño (comento esto porque al final la realidad fue muy trsite). Sí, adentro pusieron un baño tipo camper. Y nosotras muy felices entramos. Mucha comididad y limpieza. Tenía espejos, lavabos, y hasta aire acondicionado. Nos sentíamos como en la gloria, tomando en cuenta que para ese entonces nuestra pseudo oficina era una mentada de madre.

Después de esperar un rato, por fin nos dieron un lugar decente. Una camper que sí tenía aire acondicionado y era lo suficientemente espaciosa para acomodarnos. Ahora, sólo faltaba que instalaran la red, montaran las mesas y sillas y demás.

A mi me tocó cubrir el escenario Corona Light (en el cual no había ningún grupo que me motivara ver, pero siempre es bueno conocer a las propuestas musicales). Era el más lejano de todos, así que fui a hacer un scouting para checar distancia, tiempos y lo más importante: ver quién me iba a pasar los setlist de cada banda.

Todo eso quedó listo para antes de que saliera el primer grupo. Así que después me fui a dar una vuelta por la playa, que hasta se antojaba por el calor, pero obvio ese fue un gran NOT en mi lista.

Ah, y claro, antes de comenzar no podía perdorna el desayuno: un box lunch que contenía torta de jamó, mini galletas y un plátano. Decenas de cajas arrumbadas en nuestro camper, esperando ser devoradas por nosotros.

Justo a las 13:10 comenzó mi primer banda: 60 Tigres. Yo ya estaba instalada en la explanada. No los había escuchado antes y me agradaron. Tocan funky, pegajoso, bailable. Cuando terminaron, me di a la tarea de conseguir el setlist.

Pequeño gran detalle. Ya no tenía acceso al escenario. Así vilmente mi pulsera había sido tachada. Lo que tuve que hacer fue hablar con uno de esos lobos buenosparanada que sumediocridadsólolespermitedecirqueno. Dialogué con un chavito, le expliqué todo el asunto (yo sólo quería el maldito setlist). Como él no puede tomar deciciones (así los hacen), tuvo que hablar con su supervisor. Le di el nombre del stage manager y voilá. Apereció el sujeto con mi codiciado setlist. Suspiré.

Perdí como 20 minutos, así que tuve que regresar lo más rápido posible para hacer mi reseña. De hecho, en cuanto la terminé me tuve que regresar al escenario para ver a Triángulo de Amor Bizarro, banda española de sonido saturado medio garage que me pareció buena, pero no fueron mi hit y además no estaban bien ecualizados.

Recuerdo que en algún punto del trayecto, escuché a Two Door Cinema, que tocaban en el Corona. Sólo tuvieron que pasar unos cuantos minutos para que me diera cuenta de que me gustaban, y jamás en mi vida los había escuchado, pero resultaron ser una de esas gratas sorpresas.

Otra banda que me tocó ver, para hacer reseña, fue Chikita Violenta. Ok, fui bastante objetiva en mi review porque sé que tienen a su público y a mucha gente les parecen buenos. Pero, honestamente, su tocada me pareció de hueva. Me aburrí enormemente y sólo deseaba que terminaran sus 30 minutos. De verdad que cuando tuve que escribir me costó trabajo, sólo sonaba el grillito.

Para colmo, el stage manager estaba tan ocupado montando el equipo de la siguiente banda que ya no me dio el setlist. A partir de ese momento me di cuenta de que me tendría que olvidar de esa hoja e ingeniármelas para el resto de las bandas.

Ah, y cuando iba de regreso al búnker, un wey que no conocía me llamó. Me dijo "Ilana" (o algo así)... pero yo estaba un poco confundida y pensé que había dicho "Viridiana" (sí se puede confundir, no estoy tan mal). Entonces lo saludé y en mi mente pensaba: ¿quién chingados es este wey? ¿de dónde lo conozco? (me ha pasado que me topo con gente que no recuerdo, pero que sí conozco de algún lado).

Pero todo se tornó extraño cuando me quiso hacer la plática y me di cuenta que no sabía quién demonios era ese tipo. Sobre todo cuando me preguntó por la reclu (pues que no la reclu se llama Ileana???)... y luego me preguntó por el sopitas.... Me sentía en la dimensión desconocida (una vez más) y yo sólo le daba el avión. No tenía idea de qué carajos me estaba hablando. Así que sólo le dije: ya me tengo que ir. Jajaja.


Cuando temriné mi reseña, me pude dar un break para embucharme la comida que fue: Una torta, pero ahora de milanesa, sólo que estaba más pobre y desinflada que nada, iba acompañada de un plátano (otra vez) y unas mini sabritas.

Ja, de verdad creen que eso es comida??? Necesitaba algo más sustancioso, pero todos nos tuvimos que conformar con eso. Pudimos no haber recibido siquiera el box lunch, si lo vemos de esta forma. Lo peor de todo este asunto de la comida fue cuando había que ir al baño. Jamás pude regresar a ese lugar limpio y cómodo al que fui la primera vez.

No, no, no... a nosotros nos correspondía usar los baños portátiles. Sí, esos que son re incómodos, que te las tienes que ingeniar para acomodarte y que carecer de iluminación. Lo peor de todo: pudieron poner una playa, pero NO HABÍA DONDE LAVARSE LAS MANOS. Lo bueno es que en el búnker alguien llevó gel y papel de baño.

Después de este inconveniente y receso, me regresé a mi escenario a cubrir a Dapuntobeat. Una de esas bandas que yo desconozco pero que ya llevan un buen rato en la escena. Ellos se empalmaron con Regina Spektor, a quien tenía curiosidad de ver pero en realidad ni soy fan, así que me la perdí sin problema.



Esos de Dapunto sí que saben prender a la gente. Fue un buen show de entretenimiento.

Ah, y en algún momento de la tarde, comenzó a darme mi maldito dolor de gastritis. Apareció de la nada en el peor momento. Sentía que mi tripa iba a reventar de un momento a otro... pero con todo y mi horrible dolor me dirigí al Corona Light para cubrir -por fin- a la última banda.

Lo bueno que para ese entonces el sol y el calor ya se habían esfumado. Lo malo es que a esa hora ya había muchísima gente.

Soy un animal misántropo. Noto que deteste las multitudes. Me agobian. Y más cuando a dondequiera que volteara veía a esa especie conocida como "hispters". Ok, no tengo nada personal en contra de ellos. Es más, ni siquiera estoy segura de que lo sean, pero son muy parecidos entre sí. Lo peor es que seguramente a simple vista, da la impresión de que soy parte de esa manada, pero la realidad es que no.

No tengo ni palabras para describir por qué demonios son "hispters", pero es más fácil catalogarlos de esa manera.

El caso es que hasta me llegó un momento de debraye en el que pensé "creo que no podría salir con un hispter, es demasiado para mí" (espero que así sea, porque no quiero tener que tragarme mis palabras y enamorarme de un individuo de esos).

Bueno, regresando al tema de la cobertura.

A las 8pm se supone que tocaría la última banda... unos tal Soft Pack (que yo no sé por qué cerraron si ni son conocidos). Ja, pero qué ilusa fui. Mientras todos los escenarios iban respetando sus horarios o cuando mucho se atrasaban 10 minutos. Aquí la cosa era distinta.

Esos de Foals, que tocaban antes que Soft Pack, se tardaron en salir 30 minutos. Cuando llegué todavía estaban en pleno show y no tenían aspecto de querer retirarse.

En ese breve inter me encontré a un chico que iba conmigo en la escuela. Qué loco es encontrarse a gente conocida en medio de la oscuridad y entre miles de personas. Y además me vinieron mis recuerdos septenianos porque en algún momento de la carrera él me gustaba (ah, y por supuesto que él lo sabía, porque era bastante cotizado, no era yo la única).

Y sobre el show de Foals,  lo poco que vi me pareció bueno. Pero en mi mente sólo estaba la idea de : Fuck, ahora no podré ver a Interpol (la banda que más me motivaba del festival).

Sí, valió madres. A pesar de que Interpol salió tarde a tocar, con un retraso de 10 minutos. Mi escenario iba demasiado retrasado.

En algún punto, recuerdo que me puse en una zona donde se mezclaba el sonido de ambas bandas. Así podría escuchar un poco de todo.

Lo más feo de esto fue que esos de Soft Pack la verdad me parecieron malones (o sea, no están para cerrar escenarios) y aparte sólo los estaban viendo como 50 personas... pobres.

Y cuando por fin terminaron de tocar, me largué de ahí para tratar de ver y escuchar un poco de Interpol.

Había demasiada gente. Era horrible tener que atravesar la explanada para llegar al búnker.

En algún momento me pareció buena idea quedarme a escuchar a Interpol y después hacer mi reseña... me topé con un amigo de un ex trabajo. Él estaba pedísimo y yo un poco engentada.

Así que mejor me alejé de la multitud y me fui a la oficina a hacer mi reseña. Qué lindo es escribir mientras escuchas de fondo tocar en vivo a la banda que te gusta. Nice. De ensueño... sure.

Lo que sí alcancé a ver bien de Interpol fue su encore. Ni hablar, así es esto. Algo pude disfrutar. Y claro, todavía cené mi respectiva torta... jaja. Desayunar, comer y cenar torta es de lo mejor que pudo pasar.

Ahhh... y se me olvidaba mencionar que mientras terminaba el set de Interpol, comenzó el de Pixies y por ahí hubo una mezcla de sonidos. Sonaba más fuerte Interpol que Pixies.

El sonido fue una falla general durante el festival. Algunas bandas no sobaron bien.

Finalmente, a pesar de todos los eventos accidentados y los inconvenientes que hubo, es divertido hacer este trabajo. Tal vez me gusta la mala vida... no lo sé, puede ser. Pero sí disfrute, pese a que no pude ver a muchas buenas bandas, a que me perdí a The Temper Trap y todas las demás.

Después de esta experiencia puedo decir que en el Vive Latino nos tratan como dioses. Hasta lo extrañé.

Bueno, creo que todo esto estuvo muy largo... demasiado debraye el mío... espero que no parezca una queja.

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