Ese de temer comprometerse con las cosas o con la gente no te deja nada bueno. Lo digo por mi propia experiencia.
Hoy puedo decir que ya puedo lidiar con esta palabra: "Compromiso". Pero confieso que hasta hace unos meses aún me daba miedo todo lo que significa.
Ufff, para empezar no me podía comprometer conmigo, entonces menos con un trabajo y con una persona.
Es más, la simple idea de matrimoniarme con alguien me daba escalofríos. Siempre andaba diciendo por ahí: "Nel, yo no me voy a casar".
Y sí, esta ideología tiene mucho que ver con lo que vi en mis padres. Su matrimonio fue (porque afortunadamente ya no están casados) uno de tantos que forman las estadísticas de fracaso.
Con esta imagen, ¿qué otra cosa podría pensar yo?
Para mi el compromiso era el equivalente a perder tiempo y energía en algo que ni siquiera era genuino, que no tenía sentido de ser o que iba a durar poco, entonces para qué involucrarse???
Justo de eso huía, de involucrarme con la gente o situaciones.
Siempre me ha costado desprenderme de las cosas, entonces una manera fácil de evitarlo es no crear vínculos con nada. Pero, ¿eso soluciona el problema? Obvio no.
Ja, creo que por esa justa razón nunca me gustó la idea de quedarme en un trabajo de por vida. Digo, no es que ahora sí lo piense, pero antes estaba muy marcado por la cuestión del compromiso. Ahora más bien no le veo sentido porque de nada sirve ponerse la camiseta de un lugar que tarde o temprano te va a dar una patada en el trasero a la primera oportunidad. Pero bueno, ese ya es otro tema y me estoy desviando.
Regresando al tema del issue de comprometerse, recuerdo que alguna vez el chico con el que estuve me dijo, así muy inesperadamente (y yo creo que no lo dijo en serio) "vamos a casarnos".... jaja...
Para empezar, él era igual que yo en esto del compromiso. Éramos como un par de adolescentes que huíamos de esa idea. Entonces el día que me lo dijo me hizo pensar mucho al respecto.
Dentro de mí se escuchó una vocecita interna que me dijo: "¿valdrá la pena intentarlo?, ¿neta nunca me voy a casar? ¿toda la vida seguiré en mi necedad nada más por llevarme la contraria a mí misma?" (sí, esto suena raro pero esa idea de nunca casarme era una cuestión muy radical de ir en contra de las reglas de la sociedad sólo para demostrar que... mmm, ok, ni siquiera estoy segura de qué quería yo demostrar).
Bueno, el punto es que a partir de ese cuestionamiento me di cuenta de que yo tenía un problema con esto del compromiso y que era básicamente infundado -y bueno, también tuvo que ver que hace poco se casó una amiga y la verdad la vi tan enamorada que pensé que después de todo no podría ser tan malo casarse.
Ah, pero es que tampoco me gusta que te impongan una idea. Hay que encontrar el balance porque no hay que irse al extremo de "nunca me voy a casar" (digo, igual así me puede tocar, pero no lo sé), pero tampoco al de "a huevo me tengo que casar porque si no, no me realizaré como persona".
Creo que lo mejor, en este sentido, es no seguir ninguna regla.
Pero bueno, además, reconozco y confieso explícitamente que me costaba trabajo comprometerme al 100% con la causa animalera. Y eso sin duda tiene mucho que ver con que no me permitía crear lazos con las situaciones a las que te puedes exponer si te dedicas a esto.
Era una cuestión de: quiero hacer algo al respecto, pero al mismo tiempo no sé si me pueda involucrar porque me esfuerzo por ser de hielo.
Bueno, eso y una serie de issues personales en los que ¿cómo carajos pretendo ayudar a otro ser, si yo no podía ni conmigo misma?
Y es que dedicarse a la causa animalera significa que te vas a involucrar emocionalmente, quieras o no. No hay de otra.
Entonces, también tuve que trabajar en ese aspecto... y fue un muy largo trabajo de introspección.
De hecho, aunque llevo como 3 años en Gepda, hubo un largo periodo en el que no hice ninguna actividad productiva. Pero creo que en ese momento fue lo mejor, no hubiera podido porque estaba en una etapa en la que ni yo me podía ayudar y tenía muchas cosas internas que resolver.
Ahora, aunque todavía quedan los estragos del miedo al compromiso, puedo decir que ya es cosa del pasado.
En este momento sí me siento lista para -primordialmente- comprometerme conmigo. Eso era lo que me hacía mucha falta.
Luego, comprometerme con cualquier cosa que tenga que ver con el aspecto laboral. Ya no me voy a auto sabotear.
También estoy más lista para aportar algo a Gepda sin tener temor a involucrar mis emociones.
Y pues creo que podría comprometerme con una persona. Aunque no sé si me voy a casar... o sea, para qué pensar en esas cosas que uno no puede saber. Pero si tiene que ser, será. Siempre pasa lo que sucede, o no?
Ahora, rolita para entonar. (Sólo porque me gusta Massive Attack)
2 comentarios:
Pues no le veo importancia a casarse o no casarse, excepto por los asuntos legales. En cuanto a emociones todavía no veo que haya gran diferencia entre un estado y otro (matrimoniado o no) a menos que alguno de la pareja sí sienta que eso hace una diferencia. Y si se casan y luego se divorcian, pues qué? Todos pueden rectificar o mejor dicho cmabiar de dirección.
Cuica
Excelente artículo. El compromiso siempre nos da miedo a todos pero tal como dices, después de un buen trabajo de introspección seguramente ni el matrimonio, ni una fundación, ni un trabajo ni nada nos hará decir No.
Publicar un comentario